Psicología deportiva y motivación

psicologia deportiva

Cuando llevamos a cabo una acción, no suele ser en balde, y, aunque suene mal, siempre esperamos algo a cambio (lo llamamos motivación, son las cosas que nos impulsan a realizar una conducta determinada) Y esto sucede porque hemos aprendido que todas y cada una de nuestras acciones, tienen consecuencias.

Pero, ¿en qué consiste el aprendizaje para la psicología? Uno de los pioneros en investigar el aprendizaje fue Skinner.

Skinner, realizó experimentos con ratas, privadas de comida durante 24 horas. La jaula en la que Skinner metía a las ratas, era simple, únicamente contaba con una palanca y un comedero, la conducta de la rata era caótica, exploraba, corría por la jaula sin tocar la palanca, hasta que por casualidad, la rata tocó la palanca, esta se accionó y calló una bolilla de queso, entonces la rata volvió a pulsar la palanca, y el queso, volvió a caer, tras varias repeticiones, la rata aprendió( o quedó condicionada) que cada vez que accionaba la palanca, recibía queso, lo que llamaríamos, un reforzador.  Los reforzadores pueden ser positivos, o negativos.

Un refuerzo positivo, básicamente consiste en la gratificación recibida tras la realización de una conducta, mientras que un refuerzo negativo consiste en que tras una conducta, desaparece un estímulo aversivo, o molesto, que se estaba produciendo anteriormente a la conducta,

Pero, traslademos la teoría del aprendizaje de Skinner a los seres humanos, imagínense la típica escena de supermercado, en la que el niño llora, grita y patalea porque su madre no le compra chucherías, pero al final, acaba comprándoselas para que no siga montando escándalo. (Refuerzo  negativo para la madre, ya que evita la rabieta del niño, refuerzo positivo para el niño, ya que consigue chucherías)

De esta manera, ¿Qué aprende el niño? Aprende, que cuando llora y patalea, recibe algo que desea, las chucherías, si esta acción se repite, el niño, recurrirá cada vez más a los llantos y a las pataletas.

Desde la perspectiva del deporte, el aprendizaje funciona igualmente, mediante refuerzos, y castigos. Pero, si es tan sencillo, ¿porque nos cuesta tanto ser constantes a la hora de hacer deporte?

En la sociedad de la imagen y de los estereotipos en la que vivimos, muchas personas realizan deporte como un medio, y no simplemente como un fin.

Por ejemplo, las mujeres normalmente realizan deporte para adelgazar y conseguir el cuerpo de las actrices y modelos en auge, mientras que los hombres, suelen hacer deporte para conseguir la musculatura, de Schwarzenegger en sus mejores tiempos. Esto es un error, ya que deberíamos practicar deporte simplemente por diversión, o por salud.

Este es el problema, que al compararnos con  top models, o con Schwarzenegger, nos estamos poniendo metas irreales, ya que, como todos sabemos, la mayoría de las modelos han pasado por el quirófano, o las han realizado un buen photoshop.

Al ponernos estas metas irreales, iremos poco a poco perdiendo la motivación, Así, otras obligaciones, junto con la pereza, acabarán ganando el pulso a la actividad física, por esto, debemos intentar no compararnos con los estereotipos con los que nos bombardea  la televisión y la publicidad, e intentar simplemente ser la mejor versión de nosotros mismos, de esta forma mantendremos la motivación.

Otra forma de mantener la motivación, es reforzarnos siempre que hagamos

deporte, por ejemplo, quedar para correr con un amigo, y el que tarde más en llegar, tendrá que invitar a un café al otro, de esta forma, obtendremos el refuerzo social de tomar un café con un amigo, y por otro lado el “castigo” de tener que pagar, si hemos sido quien ha tardado.

Otra forma de mantener la motivación, podría ser, dejar frases escritas en lugares estratégicos de nuestra casa, como por ejemplo, el lugar donde guardamos la ropa de deporte.

Comenzaremos estableciendo metas pequeñas, ya que al ver que somos capaces de cumplirlas, aumentará nuestro autoconcepto, iremos  aumentándolas poco a poco. Por ejemplo, empezar corriendo quince  minutos, y seguir andando otros quince minutos, después  veinte minutos corriendo, y diez andando, y así poco a poco hasta llegar a entrenar una hora, o una hora y cuarto aproximadamente.

Cuando llegamos a nuestra meta de entrenar una hora y cuarto, no debemos desmotivarnos, si por cualquier razón, un día

no rendimos lo que habíamos esperado, ya que lo importante es ser constantes, seguir proporcionándonos refuerzos, y entender, que habrá días que rendiremos peor que otros, ya sea por cansancio, falta de sueño, o no comer adecuadamente, ya que son diversos los factores que afectan a nuestro rendimiento físico. También puede estar afectando que nuestra rutina de entrenamiento siempre sea igual, es esencial ser imaginativo y cambiar nuestra ruta, realizar ejercicios diferentes, o cambiar el orden los estos.

Tampoco debemos desmotivarnos si nos hemos propuesto bajar de peso, y no bajamos todo lo que nos gustaría, ya que cada cuerpo, y cada metabolismo es diferente, además tenemos que fijarnos en el índice de masa corporal, y no en los kilos que nos muestra la báscula, ya que dos sujetos pueden pesar lo mismo, pero tener diferente índice de masa corporal, y la persona de menor índice de masa corporal, estará más saludable y tonificada.

Debemos, además ser conscientes de que para controlar el peso, la dieta que sigamos es esencial, es importante comer de forma saludable y equilibrada, pero también es beneficioso tanto física como psicológicamente tener un “día trampa” y darnos un premio por haber incluido el deporte en nuestra vida, y ser constantes con ello.

Para finalizar, las ideas principales de este artículo son las siguientes:

  • El comportamiento humano, no difiere tanto del animal, ya que ambos, contamos con mecanismos de aprendizaje similares
  • Los refuerzos positivos son los que producen que una conducta se repita cada vez más
  • Debemos empezar con metas realistas y pequeñas, ya que al conseguirlas aumentarán nuestra motivación y nuestro autoconcepto
  • Si queremos ser constantes, debemos mantener la motivación, encontrando refuerzos positivos siempre que realicemos ejercicio.

Ahora que tienes las claves para empezar a hacer deporte, ¡no tienes excusas!

About the author

Beatriz Garcia Martin

Mi nombre es Beatriz García Martín, nací el 12 de Noviembre de 1992, en Talavera de la Reina (Toledo) y actualmente resido en Madrid. Estudié psicología en la Universidad Pontífica de Salamanca, cursando un año de la carrera como Erasmus en Amsterdam. Al finalizar la carrera, decidí especializarme en psicología forense . Aunque mi área es la psicología forense siempre me ha interesado la psicología deportiva, ya que siempre he realizado algún tipo de deporte cómo los que practico habitualmente, spinning, bodycombat y zumba.

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